“Society," the film director Pedro Almodóvar said recently, "has a moral debt to those who lost the war and to the families of those 113,000 bodies that lie along the sides of roads. If the Falange puts Garzón on trial, it is as if Franco had won again.” Who is Baltasar Garzón? For some, he is the superjuez (Superjudge), fearlessly exposing corruption in dangerous places. For others, he's a headline-grabbing egoist in the lap of the left wing. Whatever, he's on trial, and it's a more significant trial than most. Spanish NewsBites investigates: there's plenty of law-related vocabulary in what follows.
Un abrazo,
Freddy
En estos momentos, los representantes del Tribunal Supremo de justicia de España están haciendo un ejercicio de lengua y de cultura española muy difícil. Pretenden explicar a los periodistas extranjeros las claves del proceso judicial al juez más famoso del país: Baltasar Garzón. Sin duda, los detalles son complejos y las implicaciones históricas también. Pero la pregunta fundamental que deberán responder quienes representan a la justicia es muy sencilla: ¿cómo es posible que la única persona procesada en España por los crímenes de la dictadura de Franco sea la única persona que ha intentado juzgar estos crímenes? Los periodistas extranjeros recibirán muchas respuestas técnicas a esta pregunta... Pero, ¿y la justicia?
Baltasar Garzón es un juez estrella. Su trabajo es muy conocido fuera y dentro de España. En su juzgado podría escribirse la historia reciente de este país y de otros. Ha luchado con éxito contra el terrorismo, contra la corrupción, contra el crimen organizado, contra las dictaduras extranjeras. Su caso más conocido fue el intento de procesamiento al dictador chileno Augusto Pinochet. Aprovechando una estancia suya en Londres, Garzón le envió una orden de detención y arresto en su domicilio. Los abogados de Pinochet alegaron su edad avanzada y la justicia y el gobierno británicos quisieron evitar confictos diplomáticos. Pinochet volvió a Chile y su juicio en España nunca se celebró. Más éxito han tenido sus procesos contra los militares de la dictadura argentina. Adolfo Scilingo fue juzgado y condenado a 640 años de cárcel.
En el año 2008 Garzón decidió abrir otro proceso judicial: investigar los más de 110.000 asesinatos y desapariciones ocurridos durante los 39 años de dictadura de Franco en España, del 1939 al 1975. El gran problema de la decisión de Garzón es que va en contra de una ley vigente. Cuando comenzó la transición democrática en España, en el año 1977, el Gobierno aprobó una Ley de Amnistía: ningún crimen político del pasado régimen podría ser juzgado. Con esta ley se intentaban cerrar heridas del pasado doloroso y mirar hacia el futuro. Han pasado 33 años. Para Garzón y para muchos españoles, estas heridas siguen abiertas. Para los jueces que han puesto la querella contra Garzón, la ley del año 77 impide cualquier revisión. Su delito se llama "prevaricación": la actuación consciente de un juez contra la ley. Si Garzón es declarado culpable en el juicio, será suspendido como juez. Muy posiblemente, como medida cautelar, lo será en los próximos días.
¿Más datos? Los jueces que actúan contra Garzón están vinculados a movimientos franquistas. Además de esta causa, Garzón está investigando también una gran trama de corrupción en el partido conservador español.
¿Reacciones? Muchas. En España, muchas voces en favor del juez. En Argentina, una querella idéntica a la suya abierta. En otros países, una imagen de España que remite a su pasado más doloroso.