NIVEL INTERMEDIO (Hover over words in bold for glossary/grammar)
Another Spanish film director is making waves in the U.S. Following illustrious names like Pedro Almodóvar and Alejandro Amenábar, we now have the Galician Rodrigo Cortés, whose second English language feature has just wowed Sundance - though the film has also been criticized for the way it treats its delicate subject matter. Whatever, this is one all-Spanish production that's definitely coming soon to a cinema near you. Enjoy - and don't be scared!
Un abrazo, Freddy
Paul Conroy despierta, pero no está en su casa, está en un ataud, bajo tierra. Este contratista civil norteamericano se da cuenta de que ha sido enterrado vivo en Irak. Calcula que le quedan 90 minutos antes de que se le acabe el oxígeno. Sólo tiene un teléfono móvil con poca batería y, lógicamente, poca cobertura. Este es el principio de Buried, la película de más éxito del pasado Festival de Sundance, el más importante del mundo del cine independiente.
Buried no recibió premios, porque no competía, pero ha sido la favorita del público y de los críticos. Largas colas bajo la nieve, reventas de entradas a un precio diez veces mayor del oficial, largos aplausos después de cada sesión, críticas excelentes... todo para sufrir con Ryan Reynolds, actor protagonista y único personaje de Buried, una hora y media de verdadera angustia, de verdadero thriller.
Su director, el joven español Rodrigo Cortés, ha confesado su fuente de inspiración: Alfred Hitchcock, el maestro del género. De él aprendió la economía de medios para crear el miedo. Y es que la española Buried cuenta una sola historia, en un solo escenario, con un solo personaje, en tiempo real. Los críticos norteamericanos la han calificado de "brillante".
Buried estará pronto en los cines europeos y norteamericanos. Lionsgate, una de las productoras más importantes de los Estados Unidos, compró los derechos para su distribución en el mismo Festival. Se habla de 7 o 10 millones de dólares, una las cantidades más altas pagada nunca en Sundance.
El rodaje, en Barcelona, fue un verdadero desafío para Reynolds. Su invitación: "Espero que esta película os guste tanto como yo he sufrido filmándola".
