A look at the world of high culture is the vehicle for our bite of Spanish language today, as we explore the talents of a rising star in opera, the much-praised Peruvian tenor Juan Diego Flórez. Anyone whose spine has ever tingled to the voices of the three tenors can look forward to feeling it tingle again when you click on the link below to Flórez's magnificent rendition of Donizetti’s aria ‘Ah, mes amis’. Such is the power of music. Enjoy!
Un saludo, Freddy
(Hover your mouse over a word in bold for the English translation...)
En octubre de 2003 Luciano Pavarotti hablaba de Juan Diego Flórez como su posible sucesor en la ópera. Este año el cantante español Plácido Domingo se refería a él como "el más grande tenor ligero de todos los tiempos, el máximo en su categoría".
2008 ha sido el año de la consagración de este tenor peruano de 35 años. En la ópera, claro, no hay campeonatos, pero sí hitos que marcan su historia, momentos cumbre para el nacimiento o la consagración de un divo o un mito. El templo europeo del bel canto, la Scala de Milán, vivió uno de esos momentos el año pasado. En el mes de febrero, Juan Diego Flórez repetía allí el aria Ah, mes amis, de la ópera cómica de Donizetti La fille du régiment. El hecho era excepcional. Ningún otro cantante vivo lo había hecho. El último bis ocurrió en 1933. Después Toscanini, el más célebre director de la Scala, prohibió cualquier repetición. En su opinión, la música estaba por encima de los divos o el público apasionado. Los tenores, además, no estaban entre sus preferencias. Para él había tres categorías humanas despreciables: los tontos, los muy tontos y los tenores.
La victoria sobre la ley de Toscanini, después de cinco minutos de aplausos del público, tenía sus razones. El aria de Donizetti es una prueba de fuego para cualquier tenor. Su dificultad técnica es extrema. Flórez interpretó sus famosos nueve "dos" con un dominio y un estilo excepcionales. El momento se repetía esta primavera en el Metropolitan de Nueva York. El bis de Flórez de Ah, mes amis también ha sido allí un triunfo mítico. No había ninguno desde 1994, cuando Luciano Pavarotti repitió un aria de Tosca. En aquel momento y este se repetía también la ceremonia del éxito: aparecer en la portada del New York Times al día siguiente.